Feb. 11, 2016

Carlos Sainz conoce su nuevo coche en la fábrica de Toro Rosso

El piloto madrileño ya tiene asiento nuevo y ha descubierto el volante de su STR11

Carlos Sainz terminó ayer miércoles una estancia de tres días en la fábrica de la Scuderia Toro Rosso, ubicada en Faenza (Italia), donde participó en unas jornadas de trabajo importantes para encarar con la máxima preparación el inicio de las pruebas invernales. Como colofón de los preparativos, que Carlos ha definido como productivos e interesantes, se subió por primera vez al cockpit del STR11 para hacerse el asiento que usará esta temporada.

El objetivo principal de la estancia fue conocer mejor los detalles del nuevo STR11, que aún no se ha visto en público. Los ingenieros del equipo le instruyeron en sucesivas reuniones sobre las características del coche, desde aspectos del chasis y suspensión hasta las propiedades básicas del motor Ferrari, que esta temporada reemplazará al V6 Turbo de Renault. El piloto español también tuvo la oportunidad de sujetar en sus manos su nuevo volante, que cambia de parámetros y botones respecto al anterior, y que tendrá oportunidad de memorizar antes de estrenarlo el próximo 22 de febrero en Barcelona.



Nuevo año, nuevo asiento
Carlos ya estaba impaciente ante el arranque de la temporada, pero lo está aún más desde que el pasado martes pasó varias horas sentado en el STR11 para que le fabricasen su asiento, hecho a medida en busca de una perfecta adaptación a su fisonomía. La posición del piloto es crucial, y no sólo por su confort, sino porque una buena postura en la conducción reduce las posibilidades de sufrir lesiones y dolores musculares. Éstos son críticos dadas las elevadas fuerzas G que se experimentan a bordo de los monoplazas, especialmente en caso de colisión.

Un asiento de Fórmula 1 pesa en torno a tres kilos y su proceso de fabricación conlleva varias horas de elaboración. El piloto se acomoda en el cockpit -que se encuentra cubierto por una bolsa de polietileno rellena de espuma de dos componentes o poliestireno- y sujeta el volante como si tuviera que salir a pista, para así cerciorarse de que su postura es la adecuada y mantiene una movilidad óptima. La bolsa y su maleable contenido se adaptan a su contorno físico y da como resultado un molde que es posteriormente escaneado en 3D para que los ingenieros puedan fabricar el producto final, hecho íntegramente de fibra de carbono.